martes, 8 de septiembre de 2009

Vida Anglicana- Pentecostes 2009

Editorial


“Y quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en idiomas distintos, en los cuales el Espíritu les concedía expresarse” (Hch 2, 4).


Celebramos con júbilo la fiesta de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. Según San Lucas, el evento tuvo lugar cincuenta días después de la Resurrección del Señor. Es para los cristianos de la Iglesia, extendida por toda la tierra, una ocasión especial para renovarnos bajo el influjo del Espíritu Santo. Así lo han hecho miles de hermanos y hermanas que nos han precedido en la fe y que escogieron esta festividad para recibir el Santo Bautismo.

Posteriormente se vestían con túnicas blancas que simbolizaban la pureza. A ello se debe el nombre de Whitsunday en inglés, para esta fiesta de Pentecostés, en el contexto de la comunidad anglosajona.

En nuestra reflexión destacaremos la acción poderosa del Espíritu de Dios en los diferentes momentos de la historia del pueblo de Israel. Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo nos revelan el plan salvífico bajo la guía del Santo Espíritu.

En Pentecostés, la imagen que nos sitúa en el contexto propio de la fiesta, es la del grupo de discípulos quienes, en compañía de María y otras mujeres, en el aposento alto, reciben el Espíritu Santo en medio de ráfagas de fuertes vientos. Llamas que se posan sobre cada uno de ellos.

Reciben la facultad de hablar en lenguas distintas. Esa es la descripción que se nos ofrece en el capítulo segundo de los Hechos de los Apóstoles.

Viento, fuego y proclamación se convierten en símbolos de la acción renovadora del Espíritu Santo. En el primer Pentecostés, el Espíritu desciende para depositar la semilla del nuevo Pueblo de Dios: la Iglesia. Esta nueva estirpe del Espíritu lleva consigo la proclamación de la gloriosa resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

En Pentecostés podemos afirmar que el Espíritu Santo irrumpe en la historia con los mismos atributos que nos muestra en el Antiguo Testamento. Esta vez el género humano se une y se renueva con el fresco anuncio de la Resurrección. Hombres y mujeres se ven libres de barreras raciales, sociales y hasta lingüísticas, para experimentar una nueva era. Esta vez las lenguas no son motivo de confusión como en la construcción de la torre de Babel. Por el contrario, judíos y no judíos escuchan al mismo tiempo la verdad sobre Cristo Resucitado.

Como discípulos y discípulas de Cristo, esta fiesta de Pentecostés es el momento de recibir el vigoroso soplo renovador del Espíritu Santo. Hoy como ayer nuestro corazón debe arder en deseos de proclamar la construcción de un mundo en el que los seres humanos seamos más solidarios, en el que se acepte y escuche a toda criatura humana con sus dones particulares.

Que esta fiesta nos ofrezca también la oportunidad propicia para orar por los obispos, sacerdotes y laicos, que ejercen liderazgo en la iglesia local y universal. Que ofrezcan ejemplo de discipulado y de servicio.

Que una vez más el Espíritu Santo irrumpa en nuestras vidas, con viento renovador y con verdadero ardor, para llevar a cabo la acción evangelizadora en cada rincón de la tierra donde la Iglesia proclama a Cristo resucitado.
Pentecostés, algo más importante que el cumpleaños de la Iglesia

Por Rowan Williams*.

A veces la gente habla de Pentecostés, como el cumpleaños de la Iglesia. Nunca he estado completamente seguro de esto y creo que el cumpleaños de la Iglesia es el cumpleaños de Jesucristo. O quizás, si se quiere poner en forma ligeramente distinta, es la Pascua - el principio de la comunidad reunida en torno al Cristo resucitado.
De hecho, no se puede realmente dar una fecha simple de cuando la Iglesia comenzó. Es lo que sucede cuando Jesús reúne personas alrededor de él en el nombre de su padre, para reconciliarlos y construir con ellas una nueva comunidad. Pero Pentecostés es celebrar algo muy esencial y muy nuevo sobre la realidad de la Iglesia naciente, como la historia que se nos cuenta en los Hechos de los Apóstoles, es el momento en que los amigos de Jesús, descubren que pueden comunicarse a todo tipo de personas que nunca pensaron que estarían hablándoles.
Ellos tenían el Don de lenguas. Ellos podían salir y dar sentido a toda esta gran multitud de peregrinos de todas las naciones reunidos en Jerusalén. Ellos podían construir puentes con extraños y así, mientras ya había una comunidad reunida en torno al Cristo resucitado, la Iglesia había comenzado.

Es en este momento cuando parece que los primeros cristianos realmente empezaron a comprender que lo que decían acerca de Jesús es algo que puede ser comunicado, en principio, absolutamente a cualquiera, a todo ser humano hasta los confines de la Tierra.
Así que Pentecostés es el momento en que la promesa y el mandato dado al final del Evangelio de San Mateo se convierte en una realidad. “Vayan y hagan discípulos hasta los confines de la Tierra", dijo Jesús, “Hagan discípulos a todas las naciones". Y así, el día de Pentecostés el Espíritu Santo desciende sobre la Iglesia para construir puentes con los extraños. Es un recordatorio de que cuando pensamos en el Espíritu Santo en la Iglesia cristiana siempre estamos pensando en la manera en que Dios hace las conexiones. Es el Espíritu Santo el que nos une con Jesús y por Jesús a Dios Padre.

La palabra Pentecostés viene del griego y significa el día quincuagésimo. A los 50 días de la Pascua, los judíos celebraban la fiesta de las siete semanas (Ex 34,22), esta fiesta en un principio fue agrícola, pero se convirtió después en recuerdo de la Alianza del Sinaí. Los cincuenta días pascuales y las fiestas de la Ascensión y Pentecostés, forman una unidad. No son fiestas aisladas de acontecimientos ocurridos en el tiempo, son parte de un solo y único misterio.
Pentecostés es fiesta pascual y fiesta del Espíritu Santo. La Iglesia sabe que nace en la Resurrección de Cristo, pero se confirma con la venida del Espíritu Santo. Es hasta entonces, que los Apóstoles acaban de comprender para qué fueron convocados por Jesús; para qué fueron preparados durante esos tres años de convivencia íntima con Él.
El Espíritu Santo desciende sobre aquella comunidad naciente y temerosa, infundiendo sobre ella sus siete dones, dándoles el valor necesario para anunciar la Buena Nueva de Jesús; para preservarlos en la verdad, como Jesús lo había prometido (Jn 14.15); para disponerlos a ser sus testigos; para ir, bautizar y enseñar a todas las naciones.
Los siete dones del Espíritu Santo son:
* Sabiduría: nos comunica el gusto por las cosas de Dios.
* Ciencia: nos enseña a darle a las cosas terrenas su verdadero valor.
* Consejo: nos ayuda a resolver con criterios cristianos los conflictos de la vida.
* Piedad: nos enseña a relacionarnos con Dios como nuestro Padre y con nuestros hermanos.
* Temor de Dios: nos impulsa a apartarnos de cualquier cosa que pueda ofender a Dios.
* Entendimiento: nos da un conocimiento más profundo de las verdades de la fe.
* Fortaleza: despierta en nosotros la audacia que nos impulsa al apostolado y nos ayuda a superar el miedo de defender los derechos de Dios y de los demás.
Es el mismo Espíritu Santo que, desde hace dos mil años hasta ahora, sigue descendiendo sobre quienes creemos que Cristo vino, murió y resucitó por nosotros; sobre quienes sabemos que somos parte y continuación de aquella pequeña comunidad ahora extendida por tantos lugares; sobre quienes sabemos que somos responsables de seguir extendiendo su Reino de Amor, Justicia, Verdad y Paz entre los hombres.
Al principio los cristianos no celebraban esta fiesta. Las primeras alusiones a su celebración se encuentran en escritos de San Irineo, Tertuliano y Orígenes, a fin del siglo II y principio del III. Ya en el siglo IV hay testimonios de que en las grandes Iglesias de Constantinopla, Roma y Milán, así como en la Península Ibérica, se festejaba el último día de la cincuentena pascual.
Con el tiempo se le fue dando mayor importancia a este día, teniendo presente el acontecimiento histórico de la venida del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles (Cf. Hch 2). Gradualmente, se fue formando una fiesta, para la que se preparaban con ayuno y una vigilia solemne, algo parecido a la Pascua. Se utiliza el color rojo para el altar y las vestiduras del sacerdote; simboliza el fuego del Espíritu Santo.
La Iglesia nacida con la Resurrección de Cristo, se manifiesta al mundo por el Espíritu Santo el día de Pentecostés. Por eso aquel hecho de que "se pusieron a hablar en idiomas distintos”, (Hch 2,4) para que todo el mundo conozca y entienda la Verdad anunciada por Cristo en su Evangelio.
La Iglesia no es una sociedad como cualquiera; no nace porque los apóstoles hayan sido afines; ni porque hayan convivido juntos por tres años; ni siquiera por su deseo de continuar la obra de Jesús. Lo que hace y constituye como Iglesia a todos aquellos que "estaban juntos en el mismo lugar" (Hch 2,1), es que "todos quedaron llenos del Espíritu Santo" (Hch 2,4).
Es el Espíritu Santo el que trae la relación de comunión entre los creyentes cristianos. Es el Espíritu Santo el que nos da las palabras que decimos a Dios en oración, así como nos dice san Pablo. Y es el Espíritu Santo, como en los Hechos de los Apóstoles parece decir, el que nos ayuda a comunicarnos de manera efectiva, 'cristianamente' con los otros. Es el Espíritu Santo el que nos da las palabras para compartir las buenas noticias con otros, incluso en los ambientes que son extraños y desconocidos para nosotros.

Una semana antes, Jesús se había "ido al Cielo", y todos los que creemos en Él esperamos su segunda y definitiva venida, mientras tanto, es el Espíritu Santo quien da vida a la Iglesia, quien la guía y la conduce hacia la verdad completa. Todo lo que la Iglesia anuncia, testimonia y celebra es siempre gracias al Espíritu Santo. Son dos mil años de trabajo apostólico, con tropiezos y logros; aciertos y errores, toda una historia de lucha por hacer presente el Reino de Dios entre los hombres, que no terminará hasta el fin del mundo, pues Jesús antes de partir nos lo prometió: "…yo estaré con ustedes, todos los días hasta el fin del mundo" (Mt. 28,20)
La vida del cristiano es una existencia espiritual, una vida animada y guiada por el Espíritu hacia la santidad o perfección de la caridad. Gracias al Espíritu Santo y guiado por Él, el cristiano tiene la fuerza necesaria para luchar contra todo lo que se opone a la voluntad de Dios. (Cf. Gal 5,13-18; Rom 8,5-17).
El hombre prudente, sabe que necesita luz en su inteligencia y fuerza en su voluntad para pensar y hacer lo que Dios quiere. Esa luz y esa fuerza solamente vienen de lo alto; es el Espíritu Santo quien provee al cristiano de todo lo que necesita para su caminar en la vida. Por eso, todos los días nos conviene invocarlo.
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido, luz que penetras las almas, fuente de mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego; gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Entra hasta el fondo del alma, Divina Luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro, mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo. Doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
* Rowan Williams es el Arzobispo de Canterbury, Primado de la Comunión Anglicana.


Vida y obra del Obispo José Guadalupe Saucedo: XI Aniversario de su Pascua eterna

Por Rodrigo Contreras*.

El pasado sábado 8 de agosto del presente se llevó a cabo en la Parroquia de Christ Church, en las Lomas de Chapultepec, en la Ciudad de México, una Eucaristía memorial por el 11 aniversario del fallecimiento del Revdmo. Obispo José Guadalupe Saucedo.

La ceremonia fue presidida por el rector de esta parroquia, el Revdo. P. Vincent Schwann y el Rvdo. P. Julio Cesar Martín, rector de la Catedral de San José de Gracia, quien fue el encargado de predicar un sermón en el cual habló de la vida y obra de nuestro querido Obispo, del cual reproduciré algunos fragmentos:

“Hablar de la vida de José Guadalupe Saucedo es, inevitablemente, hablar del ministerio cristiano mismo y hasta de la vida de la Iglesia misma. Al igual que muchos de los primeros cristianos, él sufrió persecución. Desde joven tuvo que escuchar escarnios y mentiras, y también, al igual que muchos de ellos, sufrió en carne propia los golpes y el maltrato cruel de los enemigos de Cristo. En aquel entonces, a los 15 años, no pudieron arrebatarle la vida, pero él después la daría toda a Cristo voluntariamente hasta el final.

Incansablemente, como Pablo y tantos otros misioneros de la historia, recorrió amplios territorios, y predicó en lugares remotos. Llevó la semilla del Evangelio a pueblos a donde llegar era aún una aventura y una genuina faena. Lugares a los que -como el decía-, había de llevar el alimento espiritual de la Palabra y el Sacramento del Señor. Impregnó su ministerio con un sentido de emprender la Buena Lid, la Buena Batalla por las almas por las que el Señor murió.

Pastor de muchos, el Obispo Saucedo –surgido del pueblo-, caminó muchas veces con su pueblo, y escuchó más de una vez los sufrimientos callados y silentes de las ovejas a él encomendadas y, como tal, llevaba en oración las peticiones de su pueblo. Fue un hombre intelectualmente brillante, con un profundo y potente intelecto, que no desarrolló por la senda académica, debido a las exigencias del ministerio que le correspondió ejercer. Fue más pastor que teólogo. ¿Pero no es acaso este nuestro llamamiento primero? ¿De qué nos sirve tener estudios en el extranjero y hablar en lenguas humanas si no tenemos amor?

¿Dio frutos su ministerio? ¿Sólo dejó tras de sí casas parroquiales, templos, internados, seminarios? ¿Fondos de dinero en Nueva York? ¿O –como dice la Escritura misma-, dio frutos espirituales? La respuesta tendremos que verla en su familia primero, en sus antiguos feligreses después, y en quienes hemos –a través de su episcopado-, recibido la encomienda del ministerio ordenado.

Su familia continúa en la Iglesia, trabajando para ella, adorando en ella, orando en ella, y reencontrándose con el Resucitado en ella. De sus antiguos feligreses, quienes ya han partido al encuentro de nuestro Dios, murieron en la Fe, en la Esperanza y en la Caridad, y de los que viven aún, continúan en la Fe, en la Esperanza y en el Amor. De aquellos a quienes ordenó concentrémonos en quienes continuamos en el ministerio y decidimos tomar de su mano la estafeta del ministerio ordenado, y/o estamos por decidir tomar la estafeta para continuar con su labor en el ministerio episcopal.

Hasta para este caso podemos extraer enseñanzas de su dilatado ministerio y aplicarlas en nuestro presente. Y es que –entre equívocos, tinos, y omisiones-, podemos concluir que él fue pastor (más que un gerente general con experiencia internacional, estudios en el extranjero, relaciones internacionales, y habilidades tecnológicas de última generación). Más que un gerente general, fue Pastor.Y si fue pastor más que administrador, entonces ahora nos corresponde a nosotros buscar, en otros, los talentos que a nosotros nos falten. Un obispo no puede serlo todo.

No debe serlo todo. Antes que nada debe ser pastor de su pueblo, y de su clero también, ¡y de las familias del clero también!

José –“el soñador”- alguien le llamó alguna vez, tuvo un sueño; dicen algunos que por fin se hizo realidad, dicen otros que a veces pareciera que el sueño se ha convertido en pesadilla, pero eso depende enteramente de nosotros: ahora nos toca a nosotros. En cierto día, encontré al obispo muy meditativo, tanto, que le pregunté en qué pensaba, y me dijo: “En los años 70’s Morelos fue el emporio de la Iglesia mexicana, ahora ya no”. Le dije: –“Lo mismo fue el Norte de África hace 1700 años, y no nos lamentamos de eso, sino que trabajamos para nuevamente predicar el Evangelio en esas tierras.” Hermanos ahora nos toca a nosotros predicar de nuevo el Evangelio en Morelos; nos toca a nosotros hacer realidad el sueño y vivirlo como él lo soñó, como la oportunidad de reconvertir al pueblo de México al Evangelio. No miremos hacia atrás, sino hacia delante.

¿Qué nos trae el ministerio cristiano ordenado o laico, cuando lo vivimos en consecuencia? ¿Honores, reconocimiento, aprecio, simpatía? Pareciera que develar una placa en nuestra memoria, o dedicar algún salón parroquial a su nombre, fuera poca cosa. Hace algunos meses me topé con la sección de obituarios del Anglican Digest y me pregunté: ¿acaso al final obtenemos que nuestro nombre aparezca en una nota de tres líneas de un obituario en algún periodiquito eclesiástico? Es que después de todas las faenas, sólo eso obtendremos al final? NO. No, pero nuestro nombre sí aparecerá escrito en otro libro. Y yo estoy cierto que el nombre de José Guadalupe ya está escrito en el Libro de la Vida.

Al término de la ceremonia el Rvdmo. Obispo Carlos Touché Porter bendijo y develó en el salón parroquial una placa conmemorativa. Posteriormente todos los asistentes, entre ellos la familia del propio Obispo Saucedo, departieron algunos bocadillos mientras recordaron anécdotas de su convivencia con él.

A continuación les presentó una breve biografía del Obispo Saucedo elaborada por su familia:

Nació en Tlacotepec, Michoacán, el 5 de diciembre de 1924 en donde vivió con sus padres Evaristo Saucedo y Josefina Mendoza y con sus hermanos: Eva, Melchor Ascensión y Cipriano. A los 12 años ingresó al internado de San Andrés en Guadalajara y en 1946 recibe una beca para estudiar en el seminario de Virginia en los Estados Unidos, en donde fue ordenado al diaconado en febrero de 1949 por el obispo de Virginia. Ese año regresó a Cuernavaca para hacerse cargo de la iglesia de San Miguel y Todos los Ángeles en donde fue ordenado al sacerdocio por el Obispo Salinas. También tuvo a su cargo las congregaciones de Alpuyeca, Galeana, Jojutla y Alejandra. El 12 de noviembre de 1950 se casó con Juanita R. Griffith en la iglesia de San Miguel y Todos los Ángeles. En 1953 fundó la congregación de habla inglesa (Saint Michael and All Angels). En el otoño de 1957 fue electo Obispo de México y consagrado el 14 de enero de 1958, en la Catedral de San José de Gracia. Como Obispo llevó el evangelio a lugares apartados, construyó iglesias, internados y centros diocesanos principalmente en el D.F., Morelos y Veracruz, el Seminario, la Escuela de Educación Cristiana y el Centro Diocesano en San Ángel, D.F. Creó cuatro Diócesis: Norte, Occidente, Sureste y Cuernavaca, de la cual se encargó a partir de enero de 1989. En 1994 la provincia de la Iglesia Anglicana de México fue formada y fue electo Primer Obispo Primado de la Provincia. A fines de 1996 se jubila y debido a una seria enfermedad muere el 7 de agosto de 1998.

domingo, 6 de septiembre de 2009



















Presencia de la Iglesia Anglicana de México en la 76ª. Convención General de la Iglesia Episcopal en los Estados Unidos.
Por el Rvdo. Canónigo Habacuc Ramos.*

La 76ª. Convención General de la Iglesia Episcopal tuvo lugar a mediados de julio de 2009, en el Centro de Convenciones de Anaheim, California. El Obispo Carlos Touché-Porter, Primado de México, y el Canónigo Habacuc Ramos-Huerta, Secretario Provincial, fueron invitados a representar a la Iglesia Anglicana de México, al igual que otros Primados y Secretarios Generales de toda la Comunión Anglicana.


La Obispa Primada de la Iglesia Episcopal, Katharine Jefferts Schori, presidió y predicó en la Eucaristía de apertura; con el mensaje central de: UBUNTU “Yo en ti y Tú en mí”. La Eucaristía del segundo día de actividades fue presidida por el Obispo Jon Bruno, de la Diócesis de Los Ángeles, anfitriona de este encuentro, y el predicador fue el Arzobispo de Canterbury, Su Gracia Rowan Williams, Primado de la Comunión Anglicana, quien –además-, pronunció una conferencia cuyo tema fue: “Una perspectiva Teológica de la Crisis Económica Mundial” ante unas dos mil personas.
La Obispa Jefferts Schori ofreció una recepción a los Obispos Primados y el Obispo anfitrión Jon Bruno hizo lo propio a fin de darle la bienvenida y tener oportunidad de conversar sobre temas diversos. Por su parte, Toni Daniels, Directora del Centro de Compañerismo ofreció una cena-recepción a todos los obispos, diputados, representantes a la Trienal de Mujeres de América Latina y el Caribe.

La Iglesia Episcopal de St. Michael organizó una recepción-fiesta latina, que tuvo lugar el 11 de julio. La gente de la comunidad ofreció comida y fue una oportunidad de conversar con antiguos y nuevos amigos.
El 12 de Julio, la Obispa Katharine concelebró la Eucaristía con sus dos predecesores, Edmond L. Browning y Frank T. Griswold y con todos los obispos de la Iglesia Episcopal. La mujeres representantes de las provincias depositaron la Ofrenda Unida de Acción de Gracias, en un acto sumamente emotivo.

La presencia mexicana.

El 14 de Julio, en la tarde, los representantes de las diferentes provincias de la Comunión Anglicana invitadas conversaron con la gente y los medios de comunicación y hubo una recepción-cena auspiciada por el Fondo de Pensiones de la Iglesia Episcopal.
La Convención General estuvo llena de alegría y fue una gran oportunidad de reafirmar los lazos de afecto con la Iglesia Episcopal, de la que hasta 1994 la Iglesia Anglicana de México fue parte integral.

La Convención General culminó el 18 de Julio con la polémica decisión de poner fin a la moratoria impuesta hace tres años por anglicanos del mundo entero para detener la ordenación como clérigos y obispos a hombres y mujeres abiertamente homosexuales, y celebrar bendiciones de personas del mismo sexo, con lo que se profundizó la crisis interna existente en la Comunión Anglicana desde 2003 con la consagración del primer obispo abiertamente homosexual, V. Gene Robinson de New Hampshire.

La Iglesia Episcopal culmina su cisma al crearse la Nueva Iglesia Anglicana

TEXAS, Estados Unidos (Reuters/ACPress.net) Los conservadores que abandonaron la Iglesia Episcopal de Estados Unidos por diversas diferencias en doctrinas fundamentales, y que tuvieron su culminación en la ordenación de obispos con parejas homosexuales, formalizaron el 27 de Junio pasado su separación al crear una nueva entidad, la Iglesia Anglicana en Norteamérica. Es el último capítulo de una saga que ha dividido y sigue dividiendo a los anglicanos de todo el mundo.

La nueva entidad, ACNA, por sus siglas en inglés afirma tener ya 100 mil fieles. A nivel formal, esta misma semana la ACNA ratificó su constitución y nombró el pasado miércoles 24 de junio por la tarde a Robert Duncan de Pittsburgh como su primer arzobispo.

Duncan y los otros líderes anglicanos conservadores han llevado a un 10 por ciento de las parroquias episcopales del país a alinearse con los obispos y arzobispos anglicanos de África y Sudamérica, donde viven la mayoría de los anglicanos de todo el mundo, y que son también contrarios a las decisiones de los episcopales liberales de Estados Unidos.

En el 2008 la Iglesia Episcopal de EU apartó a Duncan del ministerio episcopal, pero fue inmediatamente rehabilitado como obispo por la Provincia del Cono Sur, en Sudamérica.
La Iglesia Episcopal en EU declinó hacer comentarios sobre el proceso de sus miembros escindidos. Y es que hay más tensiones que las meramente doctrinales y éticas (ya de por sí de enorme importancia), puesto que la Iglesia Anglicana en Norteamérica (ACNA) afirma que cuatro de las 28 diócesis bajo su control están enfrascadas en disputas con la Iglesia Episcopal relacionadas con propiedades.


Algunas congregaciones canadienses separadas de los episcopales canadienses liberales también están librando batallas legales sobre activos con la Iglesia Anglicana de Canadá.
Rowan Williams propone la co-existencia de dos iglesias anglicanas paralelas

Las reacciones no se han hecho esperar. La aprobación de la Iglesia Episcopal de continuar con el nombramiento de obispos gays y lesbianas activos pueden llevar a la iglesia anglicana a un cisma que parece inminente. Rowan Williams, arzobispo de Canterbury, ha mostrado su preocupación por la división creciente entre los obispos, aún dentro del seno de la Iglesia Episcopal. De hecho, 39 obispos episcopales han firmado un documento en el que se niegan a aceptar las decisiones de la pasada Convención general relativas a la sexualidad humana. Wiliams advierte igualmente del grave perjuicio que supone lo ocurrido para el avance en el diálogo ecuménico con católicos romanos y ortodoxos.

El documento, llamado «La declaración de Anaheim», expresa el desacuerdo total con las decisiones de la pasada Convención General relativas a la sexualidad humana. Los signatarios se comprometen a no ordenar homosexuales, ni permitir las uniones de personas del mismo sexo, ni permitir intromisiones en los límites territoriales de sus diócesis.
Y por otra parte, el Episcopado de Los Ángeles ha preseleccionado a un hombre y una mujer pastores, gay y lesbiana activos respectivamente, entre los seis candidatos a ocupar el cargo de obispo. Una medida que la convierte en una de las primeras diócesis en Estados Unidos que levanta la prohibición de facto sobre el nombramiento de homosexuales en la jerarquía eclesiástica.

El obispo de Los Ángeles, el reverendo J. Jon Bruno, es un declarado defensor de los derechos de los homosexuales en la iglesia. «Confirmo cada uno de los candidatos y estoy encantado de la amplia diversidad que ofrecen a esta diócesis», declaró Bruno a través de un comunicado.

Rowan Williams, arzobispo de Canterbury, ha admitido que la «cuestión gay» ha llevado a esta iglesia a una división que parece ya insalvable. En su empeño por evitar formalmente un cisma dentro de la que se considera tercera comunión cristiana del mundo (tras la Iglesia Católica Romana y las iglesias ortodoxas en comunión con el patriarca de Constantinopla), Williams habla ahora de respetar las «dos formas de ser anglicano».
El 27 de julio, Williams dijo que es posible que la Iglesia Episcopal en Estados Unidos tenga que aceptar un papel secundario en la comunión anglicana mundial. Añadió que «ya se han expresado ansiedades muy serias» acerca de las resoluciones de la reciente Convención General.
Williams preconiza ahora la idea de mantener en paralelo lo que ha llamado «dos formas de dar testimonio de la herencia anglicana», en lugar de hablar abiertamente de cisma «en términos apocalípticos». Williams, que hace dos semanas consideró «decepcionante» la decisión de los episcopales, ha lamentado, refiriéndose a la causa última de la división, los prejuicios y la violencia contra gays y lesbianas, hechos «pecaminosos y desgraciados», pero ha insistido en que «no se trata de una simple cuestión de derechos humanos o de dignidad. Se trata de la elección de un estilo de vida que tiene consecuencias… Y el que la sociedad cambie sus actitudes no es suficiente razón para que la iglesia cambie su disciplina».

Al dirigirse a los setenta y siete millones de anglicanos en el mundo, Williams, además de exhortar a la unidad interna, se ha apoyado en el desastre que resultaría para el ecumenismo, es decir, para el camino de unión con las otras iglesias y comunidades cristianas, en primer lugar con la Iglesia Católica Romana. Y es que las resoluciones aprobadas en California están en profunda contradicción con la doctrina y la práctica de los católicos romanos y de los ortodoxos. Williams ha objetado que el matrimonio entre homosexuales no tiene ningún fundamento en las Sagradas Escrituras. Y la Comunión Anglicana debe atenerse a ellas, sin seguir las cambiantes reglas sociales que, por ejemplo, en seis estados americanos permiten el matrimonio de parejas homosexuales. Mucho menos admitiendo al sacerdocio y al episcopado hombres y mujeres que conviven con personas del mismo sexo.

¿Pacto de ortodoxia?

Por lo tanto, para evitar este y otros posibles cismas, Williams ha propuesto a las cuarenta y cuatro provincias que componen la comunión anglicana suscribir un «Covenant», un pacto sobre la ortodoxia bíblica. Entre quien lo suscribirá y quien no, se separarán los caminos, pero no del todo. Por un lado estarán aquellos que se cimientan en la tradición bíblica, comparten una visión común sobre la doctrina y la praxis anglicana, se sienten parte de una más amplia hermandad con las otras Iglesias y comunidades cristianas. Por otro lado estarán aquellos que darán la prioridad a las decisiones de la propia comunidad y concebirán la comunión anglicana como una libre federación de cuerpos independientes, que simplemente tienen una historia cultural común a las espaldas.

Los fieles podrán suscribir el «Covenant», cuando su provincia no lo haga. Y en cada caso –ha subrayado Williams– solamente los firmantes del pacto participarán de los encuentros ecuménicos en calidad de representantes de la Comunión Anglicana, en modo que las otras Iglesias y comunidades cristianas sepan siempre quiénes son y qué cosa piensan aquellos con los que se encontrarán para dialogar.
Anglicanos Ficticios...
Por el Rvdmo. Sergio Carranza (Versión castellana: Miguel Zavala-Múgica, presbítero de la Diócesis del Occidente de México)

Esta semana (22 a 25 de junio) en Bedford, Texas, disidentes de la Iglesia Episcopal de los Estados Unidos han dado otro paso en el camino hacia un cisma, que han planeado cuidadosamente desde hace varios años, y que han ido instrumentando implacablemente desde que la Convención General de 2003 consensó la consagración episcopal del recién electo Obispo de la Diócesis de New Hampshire.Un cisma –que es ni más ni menos que apartarse del Cuerpo de Cristo-, es algo muy triste y doloroso; pero, en este caso, se trata también de algo más bien deplorable, por cuanto quienes lo perpetran alegan que es el todo el que se ha separado de ellos, y han tenido la audacia de pretender que la Comunión Anglicana los reconozca a ellos como la verdadera expresión del Anglicanismo en este país y en el Canadá.

Dado que el movimiento cismático se ha orquestado internacionalmente, no hay duda de que los Primados de algunas provincias africanas, y uno del Cono Sur, se apresurarán a reconocerles, y a felicitar a su presunto arzobispo por su acción sediciosa en contra de la Iglesia Episcopal.

Si bien lamento profundamente su salida, les respetaría más si tuvieran el valor de asumir el hecho de que son ellos quienes salen de la única y legítima provincia anglicana en los Estados Unidos, convirtiéndose en una iglesia evangélica más. Creo que ese sería el camino más honesto y honorable.

El siguiente paso en el camino hacia un cisma anglicano, será el asalto a los Instrumentos de Comunión* por los mismos primados que celebran la formación de la Provincia pseudo-Anglicana Americana. Han boicoteado ya la Conferencia de Lambeth, están repudiando al Consejo Consultivo Anglicano, y van a secuestrar la Reunión de Primados y a rechazar al Arzobispo de Canterbury.

Si llegaran a tener éxito en su complot, habrán desfigurado y deformado la Comunión a tal grado que el único elemento Anglicano en ella, sería el nombre.

Es triste ver partir a estos hermanos y hermanas que rechazan la Iglesia Episcopal, pero es aún más triste darse uno cuenta de que llevan en su seno las semillas de divisiones y tensiones; no sólo porque no son todos de un mismo sentir, sino porque sus motivos son diversos.

* El Rvdmo. Sergio Carranza es el anterior obispo de la Iglesia Anglicana Diócesis de México y actual obispo sufraganeo de la Diócesis de los Ángeles de la Iglesia Episcopal de EU.

Oración
Oh Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, nuestro único Salvador, el Príncipe de Paz: Danos gracia para que de corazón consideremos seriamente los grandes peligros en que nos hallamos por nuestras desdichadas divisiones. Aparta de nosotros todo odio y prejuicio, y cuanto pudiere impedir una santa unión y concordia para que así como no hay más que un Cuerpo y un Espíritu, una esperanza de nuestra vocación, un Señor, una Fe, un Bautismo, un Dios y Padre de todos, así seamos todos de un corazón y una alma, unidos en vínculo sagrado de verdad y paz, de fe y caridad, y con una mente y una voz te glorifiquemos; por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
(Libro de Oración Común Pág. 708)
San Marcos estrena techo
Por Evangelina Zarco Osnaya*.

El pasado 8 de julio gracias a Dios se concretó la segunda etapa del proyecto denominado “Con todo el peso para el techo”; que a primera vista nos parecía un sueño muy lejano e inalcanzable, sin embargo la necesidad e interés de tener un lugar digno para que los miembros de la Iglesia participaran crecían.

Dadas las necesidades de la congregación y gracias al entusiasmo de diversas personas fue que el proyecto de construcción del templo surgió. No ha sido tarea fácil el trabajar en esta obra, mucho menos pensamos levantar nuestro templo de un día para otro, pero la constancia y gusto de ofrendar parte de lo que Él nos da es lo que nos mueve a continuar poco a poco, etapa por etapa, en la edificación de su casa.

Por ello es que “Con todo el peso para el techo” consistió en que cada persona pudiera donar el monto equivalente a un metro cuadrado hasta cubrir los 320 m2 que abarca el techo; gracias a la colaboración de niños, jóvenes, adultos y familias hemos cubierto el 70% del costo.

Hoy en día podemos tener una visión de cómo quedará nuestro templo, y aunque veamos que el techo ha sido terminado aún falta mucho por hacer; estamos seguros de que nos tienen presentes en sus oraciones; pedimos que Dios nos dé los medios y los recursos necesarios para continuar con ésta su obra.

* Evangelina Zarco Osnaya es feligrés de la Iglesia de San Marcos e integrante del grupo Getsemani.
Historias de nuestras congregaciones
Christ Church: Un pedazo de Inglaterra en México


Christ Church es desde 1898, la primera y única Parroquia Anglicana de habla inglesa en la ciudad. Fundada en un principio para proporcionar servicios anglicanos para las comunidades británicas y americanas, atiende ahora a una comunidad anglicana de diversas nacionalidades. Y desde hace tres años inició un grupo en español con gran éxito.

La historia de esta parroquia se remonta a la ocupación estadounidense en 1847, cuando por la llegada a México de numerosos ciudadanos británicos y estadounidenses que arribaron especialmente para trabajar en la minería y los ferrocarriles se empezaron a celebrar servicios religiosos irregulares.



Las familias anglófonas residentes en la capital organizaron la celebración de servicios en su idioma, por lo que, el 25 de diciembre de 1869, se celebró formalmente el primer culto anglicano en la Ciudad de México.

Los servicios regulares en inglés comenzaron en 1871 con la llegada del Rev. William H. Cooper desde Chicago. Él fue seguido en 1873 por el Rev. William Parkes, y la congregación fue conocida como “Union Meeting of Protestant Christians for Religious Worship in the English Language."

Los anglicanos continuaron con su culto en esta congregación por algunos años, hasta que en 1882, la recién formada Christ Church, entonces dependiente de la Iglesia de Inglaterra, entró en contacto formal con la más cercana Iglesia Episcopal en los Estados Unidos, a través del Rev. H. Butter, la cual les brindó la dirección y la ayuda que buscaban.

El nombre Christ Church aparece por primera vez en los registros existentes en 1885, ligado a una visita del Dr. Eliot, obispo de Texas Occidental. Alrededor de 1869 a la Iglesia Anglicana le fue permitido comprar la Iglesia junto con el viejo Convento de San Francisco, que fue posible en parte porque las Reformas de 1857 del Presidente Benito Juárez habían confiscado todas las propiedades de la iglesia en la República Mexicana, que incluían la mayoría de las tierras de cultivo. Pero esta venta causó tal resentimiento entre los católicos romanos que la vieja Iglesia de San Francisco fue vendida de vuelta a la Iglesia Católica Romana un año después por el precio al que había sido adquirida.

En diciembre de 1894, un comité de construcción se formó para que una iglesia permanente en la ciudad de México fuera construida. La construcción fue finalmente completada con un préstamo de 25 mil pesos de la Reina Victoria de Inglaterra.

El original edificio se encuentra ubicado en la calle de Artículo 123 en el centro de la Ciudad, y fue construido a semejanza de una típica parroquia inglesa. Entre los muchos motivos y mobiliario típicamente ingles contaba con vitrales que fueron traídos desde Inglaterra y manufacturados por la casa Kempe. Por casi cien años este magnífico edificio acogió a gente de toda la ciudad y el mundo, convirtiéndose así en un lugar singular, en una ciudad repleta de edificios prominentes.
En 1898, fue finalmente posible abrir la iglesia al público para el culto regular. Christ Church fue consagrada el 29 de abril de 1906. El 20 de Mayo de 1910, El Presidente de México Porfirio Díaz y su gabinete asistieron a un servicio memorial por el Rey Británico Eduardo VII.

El Obispo Aves constituyó Christ Church como la Iglesia Catedral del Distrito de México el 24 de agosto de 1922. Debido a la deteriorada condición del Salón Parroquial, se recaudaron fondos y una nueva estructura fue construida en 1961. Un nuevo órgano fue comprado en 1964, y fuimos honrados con la visita de Su Alteza Real, Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo.

Una nueva Constitución Mexicana entró en vigor el 1° de Mayo de 1917. Algunas de sus disposiciones presentaron problemas para el culto Anglicano, pero el gobierno eligió interpretarlas tan liberal como fuera posible. El siguiente acontecimiento legal fue la orden final de un juez federal el 27 de agosto de 1942 que hizo oficial que Christ Church, como todos los edificios religiosos en México, propiedad de la nación.

Pero los viejos sueños transformaron de manera drástica y dramática a la Antigua Christ Church, localizada de manera estratégica en el centro de la Ciudad de México. En 1982 y después de una amplia deliberación, la Junta Parroquial decidió reubicar la parroquia a una área más conveniente y más segura. Las ventanas menos costosas fueron removidas, en tanto, el proyecto original planteaba mover el inmueble piedra por piedra, hasta su nueva localización. Sin embargo, tras el temblor de 1985, el edificio fue declarado monumento nacional, y los planes para transportarlo se archivaron.

Se adquirió un terreno en las Lomas de Chapultepec y se inició la edificación del salón parroquial, el cual estuvo concluido en 1984, y a partir de ese momento se inició la celebración regular de eucaristías en ese lugar. La primera piedra del actual templo se colocó en octubre de 1990 y finalmente en 1992 fue consagrado y se concretó el traslado de la congregación hasta este lugar en el que actualmente continúa.

Aunque gravemente dañado por el temblor de 1985, el edificio de Artículo 23 se encuentra catalogado en el Registro de Monumentos Históricos como uno de los dos ejemplos que existen en México, del renacimiento de la Arquitectura Gótica Inglesa.

En la actualidad, se lleva a cabo un esfuerzo de recaudación de fondos, (deducibles de impuestos tanto en México como en los Estados Unidos) que apuntan a la restauración y adaptación de las ruinas, convirtiéndolas en un espacio dinámico y multifuncional para actividades religiosas y culturales. El proyecto permitirá continuar con el ministerio Social de la Parroquia, llamado Santa Juliana de Norwich, y reasumir los programas que incluyen asistencia psicológica y servicios para pacientes ambulatorios con VIH/SIDA del centro de la ciudad, y que tiene grandes necesidades.

Sin embargo, las fases posteriores incluyen la restauración del elegante púlpito de mármol y las incrustaciones metálicas de las columnas, haciéndolas parte de un espacio abierto que servirá como centro comunitario, sitio para conciertos y eventos; así como un lugar tranquilo para el culto dentro del bullicioso dentro de la Ciudad de México. Todo esto servirá, para que este lugar consagrado, renueve y amplíe los valores y tradiciones centenarios de nuestra Parroquia, Diócesis y Nación.
Noticias

* El Rvdo. Ángel Andrés Cámara Solís fue ordenado diacono el pasado 22 de agosto del presente en la capilla del Seminario de San Andrés. La ceremonia fue presidida por el Rvdmo. Obispo auxiliar de la Diócesis, Roberto Martínez, con la presencia del Rvdmo. Carlos Touché, quien no pudo hacerlo debido a que durante su reciente visita oficial a la Catedral de San José de Gracia sufrió una fractura en el tobillo y tuvo que ser operado.
Gracias a Díos se recupera satisfactoriamente.
* El pasado 30 de junio del presente falleció nuestro muy querido hermano Adolfo Martínez Reséndiz, feligrés e integrante del Coro de la Catedral de San José de Gracia. En su memoria fueron celebradas varias eucaristías logrando convocar a un gran cantidad de familiares y amigos que durante su paso por esta vida construyó. Descanse en paz.
* La Catedral de San José de Gracia
recientemente gracias a la cooperación
de sus feligreses logró adquirir un nuevo
órgano ya el anterior con más de 50
años de uso sufría ya algunos desperfectos.
Este nuevo instrumento usa un
software que contiene
los registros de iglesias
de todo el mundo.